Un giudice
Un juez
 
Cosa vuol dire avere
un metro e mezzo di statura,
ve lo rivelan gli occhi
e le battute della gente,
o la curiosità
d'una ragazza irriverente
che vi avvicina solo
per un suo dubbio impertinente:
vuole scoprir se è vero
quanto si dice intorno ai nani,
che siano i più forniti
della virtù meno apparente,
fra tutte le virtù
la più indecente.
Cómo es veramente
tener metro y medio de estatura,
te lo revelan los ojos
y las bromas de la gente,
o la curiosidad
de una chica irreverente
que se te acerca solo
por una duda impertinente:
quiere descubrir si es cierto
cuanto se dice de los enanos,
que son los mejor provistos
de la virtud menos aparente,
entre todas las virtudes
la más indecente.
     
Passano gli anni, i mesi,
e se li conti anche i minuti,
è triste trovarsi adulti
senza essere cresciuti;
la maldicenza insiste,
batte la lingua sul tamburo
fino a dire che un nano
è una carogna di sicuro
perché ha il cuore troppo
troppo vicino al buco del culo.
Pasan los años, los meses,
y si los cuentas, también los minutos,
es triste llegar a adulto
sin haber aún crecido;
la maledicencia insiste,
repiquetea la lengua sobre el tambor
hasta decir que un enano
es una carroña, lo es seguro,
porque tiene el corazón tan cerca
demasiado cerca del ojo del culo.
     
Fu nelle notti insonni
vegliate al lume del rancore
che preparai gli esami
diventai procuratore
per imboccar la strada
che dalle panche d'una cattedrale
porta alla sacrestia
quindi alla cattedra d'un tribunale
giudice finalmente,
arbitro in terra del bene e del male.
Fue en las noches insomnes
veladas a la luz del rencor
cuando preparé los exámenes
y llegué a procurador
para tomar el camino
que de los bancos de una catedral
llega a la sacristía
por tanto a la cátedra de un tribunal:
un juez finalmente,
árbitro en tierra del bien y del mal.
     
E allora la mia statura
non dispensò più buonumore
a chi alla sbarra in piedi
mi diceva "Vostro Onore",
e di affidarli al boia
fu un piacere del tutto mio,
prima di genuflettermi
nell'ora dell'addio
non conoscendo affatto
la statura di Dio.
  Y entonces mi estatura
ya no dispensó más buen humor
a quien en el estrado en pie
me decía "Vuestra Señoría"
y entregarlos al verdugo
fue un placer exclusivo mío
antes de arrodillarme
en la hora del adiós
sin conocer de hecho
la estatura de Dios.
     
    (Traducción Mercédes Sánchez/Ana Urrutia)
 
Canción publicada en el disco "Non al denaro, non all'amore ne' al cielo (1971)"
 

Detrás de cada juez hay un poder.

Ni siquiera sé si llamarlo "olvido", como sucedió varias veces en este sitio; además, no sé lo que significa tener un metro y medio de estatura. Un metro y medio que tenía a la edad de siete años, a los catorce medía uno ochenta y me detuve poco después, casi a dos metros de distancia.

Me gustaría por una vez no tener medias palabras. "Un juez" no es solo una de las canciones más famosas de Fabrizio De André, digamos en el "top ten"; no es solo una de la más bella del genovés y de toda la canción de autor en italiano, sino que, en mi opinión, figura entre las principales canciones de autor del mundo entero. Es una canción corta, tan bella como terrible, que obliga a varios niveles de lectura y, sobre todo, a una reflexión sobre los mecanismos de "justicia" y su administración terrenal por parte de las personas. Con demasiada frecuencia razonamos sobre la "justicia" como algo absoluto y abstracto; en esto también estaban aquellos eméritos que llevan el nombre de "filósofos de la ley".

Me gustaría añadir que la interpretación textual musical de De André, Bentivoglio y Piovani es, en mi opinión, mucho más hermosa que el poema "original" de Edgar Lee Masters, el juez Selah Lively. Cada uno podrá formarse un juicio independiente, considerando - que los pasajes de la Antología de Spoon River utilizados por De André para "Non al denaro, non all'amore ne' al cielo" - son, claramente, reescritos y autónomos en su totalidad. Esta obra maestra fue escrita siguiendo las líneas de la poesía masersiana, pero estas son cosas conocidas más o menos para todos.

Es probable, como de hecho lo especifica el propio De André (algo, sin embargo, que no debe tomarse literalmente, cuando los autores hablan de sus composiciones), que "Un giudice" es parte del leitmotiv del álbum, es decir, una investigación psicológica sobre los vicios y las virtudes de las personas, y su inextricable entrelazamiento con cada uno de nosotros. El significado de las muertes de Spoon River es exactamente esta: una muestra representativa de la sociedad estadounidense analizada a través de las vidas comunes de los habitantes de un pueblo de la América profunda, retratada a través de las tumbas de un cementerio. En una entrevista con Fernanda Pivano hablando sobre el álbum, comentó que Fabrizio de André había dicho : "Tenía dieciocho años cuando leí Spoon River. Me gustó, tal vez porque en esos personajes encontré algo de mí mismo. En el disco se habla de vicios y virtudes: está claro que la virtud me interesa menos, porque no debe mejorarse. Pero el vicio puede mejorarse: solo de esta manera puede un discurso ser productivo". De acuerdo. Pero los diferentes niveles de una canción (y mucho menos un álbum conceptual completo de este nivel) siempre escapan a la lectura propuesta por su autor; y, sobre todo, en esta canción.

"Un juez" es sin duda la historia personal de un enano que estudia derecho y se convierte en juez vengándose de su infelicidad (por su físico) a través del poder de juzgar y condenar (un juez finalmente / árbitro en tierra del bien y del mal), infundiendo miedo en aquellos que lo ridiculizaron en el pasado. Pero en el momento de su despedida él mismo se encuentra de rodillas "sin conocer de hecho / la estatura de Dios". Como en "Un matto" (Un loco - Detrás de cada idiota hay un pueblo) la historia se centra en el tema de la envidia, convirtiéndose una vez más en el motor de la acción del personaje; en esta canción, De André muestra cómo la opinión que otros tienen sobre nosotros crea desasosiego y desesperanza. El juez se convierte en un carroñero, por el simple hecho de que los otros siempre han sido carroñeros con él y encuentra en la vendetta la única cura posible.

Si este es el nivel psicológico de la canción, se deduce que literalmente se descuartiza el estereotipo del juez como la encarnación misma de ''equilibrio', un equilibrio que - no se olvide - se debe aplicar, sobre la base de la "ley", para juzgar a otras personas y sus actos declarados no conformes con la convivencia humana. En resumen, en la figura del juez de De André y Lee Masters, la misma "justicia" se pone en discusión total. En cuanto administrada por los hombres, todos con sus historias, la justicia simplemente no puede existir. La canción termina de hecho con sentencias de muerte: el condenado, por lo tanto, no paga mucho por sus actos, sino por el deseo de venganza de un infeliz envidioso y blanco de difamación y burla (el juez). Es una asunto plenamiente humano. Lo inhumano pasa a ser "justicia" que no tiene ninguna posibilidad (la justicia) de escapar de todo esto (deshumanización).

Cuando la "justicia" se combina con el poder y sus necesidades totalizadoras, los eventos individuales de los que juzgan se transfiguran en obediencia e inmanencia a un plan mayor. Hablar de "justicia imparcial" es, por lo tanto, solo una quimera, una mentira que uno se crece sabiendo que está mintiendo. Leyes, códigos, tribunales: ejemplos sin duda no faltan en la historia. Sería interesante, por ejemplo, conocer en detalle la historia humana de un juez como Roland Freisler. Pero incluso sin ir al juez nazi del Volksgerichtshof y todos los demás que en todos los países han servido al poder en tribunales especiales, se pueden encontrar docenas de ejemplos de que incluso de los jueces ordinarios, los considerados "jueces naturales", nadie puede "escapar".

Aquellos que se encuentran, por cualquier razón, para ser juzgados ante un tribunal siempre deben tenerlo en cuenta. Su vida, desde lo más leve hasta lo extremo (como la misma muerte), no se delega a ningún "concepto", a una idea abstracta, sino en una persona, que a su vez depende en el devenir de su propia vida (se podría decir el Karma, según la filosofía budista) . Puede encontrarse de frente con una persona dignísima, porque está claro que hay personas absolutamente respetables incluso entre los jueces, como también con carroñeros como el juez Selah Lively (apellido que significa, irónicamente, "animado", "vivo"); el problema no es este. El problema es que es ante un Estado que se arroga el derecho de juzgar las vidas de los demás, delega generalmente este derecho en personas. La llamada "imparcialidad" se reduce a una simple cuestión de suerte, una verdadera ruleta rusa. Los llamados "errores judiciales", más allá de las circunstancias que pueden producirlos, son también y sobre todo el fruto de esta mentira básica, como lo es todo el "Derecho" en bloque. Una mentira para muchos necesaria, pero cuya verdadera naturaleza nunca debe perderse de vista. Por supuesto, no es casualidad que una canción como esta, que es una bomba de relojería, haya sido concebida por un anarquista como Fabrizio de André.

Naturalmente, esto también se puede extender más allá de los jueces. Tomemos por ejemplo la persona de Renato Brunetta: un prominente político y ex ministro italiano de la República, del que muchos pensaban, no sin fundamento, que la canción de De André había sido escrito para él de antemano, casi como una profecía. Las dos primeras estrofas parecen su retrato perfecto; su "carrera", por supuesto, no era la de magistrado, pero tenía que ver con el poder y el impacto en las vidas de otras personas. Renato Brunetta ha demostrado en varias ocasiones ser una persona rencorosa y capaz de afirmaciones consideradas por mucho despreciables; así que, para atacarlo, no pocas veces figuras públicas de importancia (como Dario Fo, recientemente) han utilizado su apariencia física y, sobre todo, su estatura. El caso es, por lo tanto, muy emblemático y devuelve todo a la realidad: el "caso" descrito por Fabrizio de André y Edgar Lee Masters es absolutamente auténtico. Por un lado, la burla generalizada y el enseñamiento, y por el otro la consiguiente conversión en carroñero y la aún más consecuente venganza. Cuando todo esto se combina con la capacidad de administrar entidades y decisiones que afectan a la comunidad (juicio criminal o administración de asuntos públicos), se puede tocar con la mano el "gusano" inmortal que corroe la conciencia humana.

Y esto es lo que hace que esta pequeña canción sea grandiosa en donde dos versos:"hasta decir que un enano / es una carroña lo es seguro / porque tiene el corazón tan cerca / demasiado cerca del ojo del culo", se convirtieron, literalmente, en proverbios. No es coincidencia que el propio Silvio Berlusconi esté definido por sus detractores como "El Nano" (El Enano) por antonomasia; y hay algo para todos. Está el enano, el obeso, el cojo ( "Dios lo castigó", "señalado por Dios" ...), hay incluso para uno tan alto como yo ( "largo largo cerdito cerdito ", se dice en Florencia). Naturalmente todo ha sido siempre decidido por "Dios", el Juez Supremo. Siempre se vuelve al mismo punto. Detrás de cada juez hay un poder. No se conoce la estatura de Dios en absoluto: y, ¿si Él también es un enano rencoroso y si entregarse al infierno se revela un "placer exclusivamente suyo " ...?

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Versiones de la canción:
     - Non al denaro, non all'amore ne' al cielo (1971)  (Estudio)
     - In concerto con PFM (1979)