duménega
El domingo
(Letra en ligur, dialecto genovés)    

Quandu ä dumenega fan u gíu
cappellin neuvu neuvu u vestiu
cu 'a madama a madama 'n testa
¡ O belin che festa o belin che festa !
a tûtti apreuvu ä pruccessiún
d'a Teresin-a du Teresún
tûtti a miâ ë figge du diàu.

¡ Che belin de lou che belin de lou !
e a stu luciâ de cheusce e de tettín
ghe fan u sciätu anche i ciû piccin
¡ Mama mama damme ë palanche !
¡ Veuggiu anâ a casín, veuggiu anâ a casín !
E ciû s'addentran inta cittæ
ciû euggi e vuxi ghe dan deré
ghe dixan quellu che nu peúan dî
de zeùggia sabbu e de lûnedì.

A Ciamberlinú ** sûssa belin
Ä Fuxe cheusce de sciaccanuxe
In Caignàn musse de tersa man
E in Puntexellu ghe mustran l'öxellu.

E u direttú du portu c'u ghe vedde l'ou
'nte quelle scciappe a reposu da a lou
pe nu fâ vedde ch'u l'è cuntentu
ch'u meu-neuvu u gh'à u finansiamentu
u se cunfunde 'nta confûsiún
cun l'euggiu pin de indignasiún
e u ghe cría u ghe cría deré
bagasce sëi e ghe restè.

E ti che ti ghe sbraggi apreuvu
mancu ciû u nasu gh'avei de neuvu
bruttu galûsciu de 'n purtòu de Cristu
nu t'è l'únicu ch'u se n'è avvistu
che in mezzu a quelle creatúe
che se guagnan u pan da nûe
a gh'è a gh'è a gh'è a gh'è
a gh'è anche teu muggè.

A Ciamberlin sûssa belin
Ä Fuxe cheusce de sciaccanuxe
In Caignàn musse de tersa man
E in Puntexellu ghe mustran l'öxellu.

Cuando el domingo dan la vuelta,
sombrerito nuevo, nuevo el vestido
con la madame, la madame a la cabeza
¡Carajo qué fiesta, carajo qué fiesta¡
y todos tras la procesión
de la Teresina del teresón
todos a mirar a las hijas del diablo.

¡Qué hostia de trabajo, qué hostia de trabajo !
y a este balanceo de cachas y tetas
le dan revuelo también los más pequeños
¡Mamá, mamá, dame dinero!
¡Quiero ir al burdel, quiero ir al burdel!
y cuanto más se adentran en la ciudad
más ojos y voces las siguen detrás
les dicen lo que no pueden decirles
los jueves, los sábados y los lunes.

En Pianderlino (1) chupa pollas
En la Face (1) muslos de cascanueces
En Carignano (1) coños de tercera mano
Y en Ponticello (1) les muestran el nabo.

Y el director del puerto, que ve el oro
en aquellas nalgas que descansan del trabajo,
para que no se note que está contento 
que el muelle nuevo tiene financiación,
se confunde en la confusión
con los ojos llenos de indignación
y les grita, les grita:
"¡Putas sois y siempre lo seréis!".

Y tú que te desgañitabas tras ellas,
ya ni el olfato te rige,
feo imbécil cargador de Cristo en las procesiones,
que no eres el único que se percató,
que en medio de aquellas criaturas,
que se ganan el pan desnudas,
va,va,va,va,
va también tu mujer.

En Pianderlino (1) chupa pollas
En la Face (1) muslos de cascanueces
En Carignano (1) coños de tercera mano
Y en Ponticello (1) les muestran el nabo.

     
* Era costume della vecchia Genova che le prostitute fossero relegate in un quartiere della città. Tra i diritti ad esse riconosciuti vi era quello della passeggiata domenicale. Il Comune era solito dare in appalto le case di tolleranza con i cui ricavi pare riuscisse a coprire quasi per intero gli annuali lavori portuali
** Denominazione di piazze, vie o località di Genova
  (1)  Denominación de plazas, calles y localidades de Génova.
     
    (Traducción José Antonio)
     

Canción publicada en el disco "Crêuza de mä (1984)"

     

Esta canción, hace referencia a una costumbre de la vieja Génova de hace tres o cuatro siglos, cuando las prostitutas vivían confinadas en un barrio, que entonces como ahora se llama "Rebecca". Entre los derechos que se les reconocía, estaba el del paseo dominical en grupo, por otras zonas de la ciudad, quizás con el objeto de hacer publicidad de la mercancía que se ofrecía en los burdeles. Mientras paseaban, eran objeto de burla y mofa por parte de la población.

Curiosamente, el ayuntamiento solía dar en contrata las casas de cita y con lo que recaudaba parece que lograba cubrir, casi por entero, las obras que se realizaban en el puerto: "Y el director del puerto que ve el oro en aquellas nalgas... está contento que el muelle nuevo tenga financiación".

También está el religioso hipócrita, capaz de cargar sobre sus hombros, en procesión, a un pesado Cristo, sólo para que le vean, parece que era de los que más insultos lanzaban al paso de las prostitutas. Pero, paradojas del destino, mientras se deshacía en improperios, descubre que entre esas mujeres de la calle iba también su mujer.

De Andrè, siempre ha defendido a las prostitutas, llegando a decir incluso durante una turné: "Siendo la prostitución, quizás, el sacrificio más pesado para una mujer, no se comprende por qué no han hecho todavía santa a alguna prostituta".

José Antonio

 Duménega, el domingo, es una bella canción, tal vez la más genovesa de todas, contra la hipocresía porque cuenta una parte de la historia profundamente arraigada en la realidad de Génova. Dice De André: "Desde el siglo XVI hasta finales del siglo XIX era prácticamente una institución genovesa (y luego digo que los genoveses son buenas personas, yo también ...) relegar a las prostitutas a un distrito de la ciudad: parte de estos 'eros center' se les dio a personas de confianza, de fe política y, desde el punto de vista económico, sin duda pagando ... parece que a través de la ganancia de estas desafortunadas el municipio de Génova era capaz de pagar todas las obras portuarias de un año entero. En correspondencia con su deber (llamémoslo así), las prostitutas también tenían derechos (llamémoslos de la misma manera), incluido el de la caminata dominical".

Con referencia a la canción, Giancarlo Sussana continúa: "Naturalmente, fuera del barrio las despreciaban todos y los domingos recibían insultos dondequiera que fuesen: 'A Ciamberlin sussa belin' (En Pianderlino chupa pollas ), 'A Fuxe cheusce de sciaccanux' (En la Face muslos de cascanueces), 'En Carignan musse de tersa man' (En Carignano coños de tercera mano) y 'En Puntexellu che mustran l'oxellu' (En Ponticello les muestran el nabo). En toda la ciudad se desataba esta multitud de gente innoble, en los que se encontraba el director del puerto 'Y el director del puerto, que ve el oro / en aquellas nalgas que descansan del trabajo', pero para no mostrar su felicidad con el trabajo de las putas que le pagan las obras del puerto, se esconde entre la gente y con ojos llenos de indignación grita '¡Putas sois y siempre lo seréis!'.

Luego está el pueblo que las insulta y les dice cosas que no se pueden decir los sábados, lunes o jueves. El resumen se cierra con las personas que las siguen, con el carácter callado del religioso que también las insulta y al que una puta le responde: 'Feo imbécil cargador de Cristo en las procesiones / que no eres el único que se percató / que en medio de aquellas criaturas / que se ganan el pan desnudas / va,va,va,va / va también tu mujer'".

El comienzo de la canción es una música muy alegre, con un redoble de tambores, como para subrayar ese "día de celebración también para las prostitutas". La instrumentación principal incluye luego maldolini (también eléctrica) o guitarra andaluza. También es notable el solo de guitarra en el final, por Franco Mussida.

Es fácil encontrar en la canción muchos temas queridos por De André. La mirada sin juicio hacia las prostitutas, el populacho arrogante que desata su falsa respetabilidad al comportarse los domingos de forma contraria a cómo lo hace los otros días, el representante del poder, el director del puerto que disimula su satisfacción del dinero ganado gracias a las prostitutas haciéndose pasar por un defensor de la decencia. Finalmente el fanático por excelencia, el sacristán (portador del cuerpo en las ceremonias), ridiculizado porque todos se dan cuenta de que entre esas mujeres "que se ganan el pan desnudas" también está su esposa.

"Il libro del mondo. Le storie dietro le canzoni di Fabrizio De André" (Walter Pistarini)