Fabrizio y su mujer Dori fueron secuestrados en Agosto de 1979 y puestos en libertad en Diciembre del mismo año. El secuestro, frecuentes y por motivos económicos en esa época, se produjo en su propia casa de Cerdeña y fueron llevados a un monte donde permanecieron en cautividad en una pequeña cueva . El monte se llama "Hotel Supramonte", que da nombre a la canción en la que Fabrizio cuenta de una manera pausada y lejos de dramatismo los sentimientos de aquellos días.

En mi opinión, una versión insuperable se puede encontrar en el directo "Concerti 1991"

   
Hotel Supramonte
Hotel Supramonte
 
E se vai all'Hotel Supramonte e guardi il cielo
tu vedrai una donna in fiamme e un uomo solo
e una lettera vera di notte falsa di giorno
e poi scuse e accuse e scuse senza ritorno
e ora viaggi ridi vivi o sei perduta
col tuo ordine discreto dentro il cuore.

Ma dov'è dov'è il tuo amore
ma dove è finito il tuo amore.

Y si vas al Hotel Supramonte y miras al cielo,
verás a una mujer en llamas y a un hombre solo
y una carta, veraz de noche falsa de día
y luego excusas y acusaciones y excusas sin retorno
y ahora, ¿viajas, ríes, vives o estás perdida
en tu orden discreto dentro del corazón?

¿Pero dónde, dónde está tu amor?
¿Dónde ha ido a parar tu amor?

   
Grazie al cielo ho una bocca per bere
                                e non è facile
grazie a te ho una barca da scrivere
                                ho un treno da perdere
e un invito all'Hotel Supramonte
                                dove ho visto la neve
sul tuo corpo così dolce di fame
                                così dolce di sete
passerà anche questa stazione senza far male
passerà questa pioggia sottile come passa il dolore.

Ma dov'è dov'è il tuo cuore
ma dove è finito il tuo cuore.

Gracias al cielo tengo una boca para beber
                                y no es fácil
Gracias a ti tengo una barca para escribir
                                tengo un tren por perder
y una invitación al Hotel Supramonte
                                donde he visto la nieve
sobre tu cuerpo tan dulce de hambre
                                tan dulce de sed
pasará también esta estación sin hacer daño
pasará esta lluvia sutil como pasa el dolor.

¿Pero dónde, dónde está tu corazón?
¿Dónde ha ido a parar tu corazón?

   
E ora siedo sul letto del bosco
                                che ormai ha il tuo nome
ora il tempo è un signore distratto
                                è un bambino che dorme
ma se ti svegli e hai ancora paura
                                ridammi la mano
cosa importa se sono caduto se sono lontano
perché domani sarà un giorno lungo e senza parole
perché domani sarà un giorno incerto di nuvole e sole.

ma dov'è dov'è il tuo amore
ma dove è finito il tuo amore.
Y ahora me siento sobre el lecho del bosque
                                que lleva ahora tu nombre
ahora el tiempo es un señor distraído
                                es un niño que duerme
pero si te despiertas y aún tienes miedo
                                dame de nuevo la mano
qué importa si me he caído, si estoy lejos
porque mañana será un día largo y sin palabras
porque mañana será un día incierto de nubes y sol.

¿Pero dónde, dónde está tu amor?
¿Dónde ha ido a parar tu amor?
   
Canción publicada en el disco "L'Indiano (1981)"
 

Hotel Supramonte es un lugar donde se escribió una página dramática en la historia de Fabrizio de Andre y Dori Gezzi durante los 4 meses y medio de secuestro, en un lugar desolado en Gallura donde la sensibilidad y la humanidad finalmente ganaron. El dolor y el tormento de esta vivencia se suavizan debido a la delicada armonía que tiene el sabor de un leit motiv melódico. La repetición de ciertos adjetivos como "pasará también esta estación, pasará esta lluvia fina ...", la mirada positiva de "verás que todo irá bien". La profundidad y emociones que describe este texto es increíble: la mezcla de visiones, certezas y profundas inseguridades, el aumento in crecendo de presentimientos y emociones, sugerencias y sospechas.

Fabrizio y Dori en el lugar de su secuestro. Hotel Supramonte

Una colina montañosa del interior de Cerdeña, el escondite de los fugitivos más populares de la isla, pretende ser una especie de albergue donde dejar a los huéspedes, que no quieren serlo. Hotel Supramonte es una canción con doble lectura, una de De André y otra de Bubola. Inicialmente era una canción de Massimo Bubola. La había empezado a escribir por hacer algo, dice, en un hotel donde pasaba sus vacaciones y tocaba por las tardes. A Faber le tocó el papel del perfeccionista, de la estética refinada y meticulosa, desde el punto en que Bubola la había dejado originalmente.

Massimo Bubola

El texto necesitaba de algunas nubes voladoras que Faber sabía inventar con su sensibilidad maleable, con una voz que pudiera elevar aún más la palabra y tallar como un martillo las voces a un nivel que nadie jamás alcanza. No es ningún secreto que esa voz era profunda, a veces casi fantasmal, cavernosa y hueca, capaz de pasar instantáneamente a un tono limpio, a un nivel inmaculado, claro y diáfano. Limpio como el cuchillo, crujiente como el cielo, lustrado como mocasines, resplandeciente para muchos, brillante para todos.

En este contexto Massimo escribió la canción. Al poco tuvo que irse para hacer el servicio militar y a su regreso volvió para trabajar con De André. A De André la canción le pareció fascinante desde el principio y decidió asumirla como propia. Probablemente Fabrizio sintió que la estructura de la canción también era buena para contar las emociones que experimentaron durante el secuestro.

Fabrizio De André, en Cerdeña, en la finca de Agnata, en el campo de Tempio Pausania, vivió 8 meses al año durante 25 años junto con Dori Ghezzi, con quien pasó cuatro meses en el corazón (enfermo) de Cerdeña. Llamó a esa época, "Hotel Supramonte", una cadena montañosa del interior de Cerdeña, un escondite de los fugitivos más famosos de la isla, donde Faber vio la noche y la nieve con el frío y a Dori como a una mujer en llamas.

El Hotel Supramonte no tiene entrada musical y la voz ataca de inmediato y parece contar un momento particularmente difícil y delicado de dos amantes, con un tono de sereno distanciamiento.

De André construye toda la canción sobre los opuestos, mujer y hombre, noche y día, risa y llanto, viaje e inmovilidad, sol y nubes, desde el principio estas imágenes complementarias corren. La referencia al secuestro se revela de inmediato por ese nombre imposible, Hotel Supramonte. Nada más cautivador y hermoso que expresar con palabras de amor un acto de por sí violento que desconoce el afecto, la amistad, la admiración, el cuidado, la buena voluntad y todas las palabras alegres que queramos poner. Actos que describen el sufrimiento y el dolor con hermosos paisajes que incluyen arroyos, arbustos y refugios.

Las relaciones con el mundo exterior son raras y siempre filtradas, difícil saber qué hacer. En esta situación de inmovilidad, donde la realidad externa es un sueño frustrado (el barco que solo puedes escribir pero no usar, el tren que no se puede perder), la única posibilidad es apretar los dientes y esperar que pase: "pasará esta lluvia sutil, como pasa el dolor ". Fabrizio recuerda haber aprendido a apreciar "a dormir sin una gota que te cae sobre cabeza, estar próximos, mirarses cálidamente el uno al otro, mirarse siempre con amor, como refugio de un momento tan dramático".

La última estrofa es una sucesión de imágenes evocadoras: el lecho del bosque que ahora tiene el nombre de su querida Dori. El tiempo, que es un caballero distraído, porque nunca pasa en esas condiciones de miedo extremo. El darse las manos para enfrentar la angustia, la incomodidad, la continua expectativa del mañana que será larga e incierta, buscando en el amor el único consuelo.

En más de una ocasión, Fabrizio confesó que sin Dori no lo habría superado. De los dos, ella era la más fuerte. Si hubiera sido por él, habría intenado algo para liberarse y a saber como hubiera terminado. Entrevistado el día después de la liberación por un grupo de periodistas de Cerdeña, De André trazó un relato tranquilo de la experiencia junto con Dori de los pastores, los árboles: "A veces nos permitían permanecer con las manos desatadas y sin las capuchas que nos habían puesto en la cabeza para no ver ninguna señal que pudiera convertirse en una referencia. A menudo nos traían salami de Cerdeña. Es por eso que nunca acusé a mis raptores y sí a los cabecillas".

Massimo Bubola

El tiempo fluye pero no pasa. Así es como la parte "deandreana" de Hotel de Supremonte toma la forma de una bella canción de amor de Fabrizio a Dori.. Incluso para Bubola es más una canción de amor que la historia de un secuestro. "Con el tiempo, creo, volverá a ser una canción de amor pura para aquellos que no conocen la historia", dice Bubola. Tal vez la lección más importante, no es la de vencer al miedo a morir, sino la de aprender a leer que la monotonía y el aburrimiento, la rutina y la tristeza son la sombre del tiempo que fluye, que nos hacen sentir que nos estancamos siempre en el mismo punto o la sensación de que el tiempo nunca pasa.

https://alice331.blogspot.com.es/2015/05/hotel-supramonte